martes, 24 de mayo de 2011

El Engaño



Daniel Schnitman
dasch@movi.com.ar
Si no existiera,  la DAIA (la autodenominada entidad representativa de los judíos argentinos), debería existir.
La defensa de nuestra dignidad y el combate a todo acto inspirado en el antisemitismo y la discriminación deben ser enfrentados por alguien. Y si ese alguien es una institución ejemplar, con dirigentes ejemplares, mejor aún.
Pero, lamentablemente,  este no es el caso de nuestra DAIA.
La entidad fundada en octubre de 1935, para “divulgar las crueldades del nazismo y para combatirlo”,  ha desvirtuado su principio de ser.
Sin entrar en cuestiones ya archiconocidas por los lectores (las componendas con los militares de la dictadura, los homenajes a los policías que no nos cuidaron en los atentados y el apoyo incondicional a quienes desinvestigan la causa AMIA)  podemos decir que esta entidad se ha convertido en un aguantadero de dirigentes que, atornillados a sus sillones,  manejan  a su gusto y placer los destinos de una calle judía cada vez más indefensa y demasiado incrédula.
Hoy la DAIA, insólitamente,  también  se presenta como “la agencia de noticias de la comunidad judía”. ¿Será una de esas empresas surgidas de los microemprendimientos comunitarios? En fin, otra muestra de desfachatez y soberbia a la que nos tienen acostumbrados.
Otro ejemplo de una conducción desorientada,  que por “culpa” de nuestras denuncias está al borde de un ataque de nervios, es la nota de repudio al “accionar de LA VOZ y la opinión”  que se hizo firmar a algunos (cautos e incautos) dirigentes de instituciones judías. Dicha nota, (surgida de la zona de las “brillantes ideas” que se esconde en el  cerebro del presidente de FACCMA, Jorge Slafer, y difundida con cínica alegría por su amigo Presidente de la DAIA, el contador José Hercman)  logró hacer lo que más de uno de nosotros buscamos desde hace tiempo: separar a los honestos y democráticos (por suerte la mayoría) de los intolerantes y corruptos.
Y si la idea era “retarnos”, pues bien, lo han logrado.
Y tomando ese guante, vamos aún con más fuerzas, con la música de tambores en nuestros corazones a batallar contra quienes nos avergüenzan ante la sociedad.

Amiguismo y conveniencia

Hercman llegó a Presidente de la DAIA con el guiño de Rubén Beraja. Quizás por ello, fue una devolución de gentilezas la declaración de que “Beraja fue un dirigente digno”,  en el diario página/12, a pocos días de asumir la titularidad de la entidad política. Y agregó: “ Yo fui tesorero y vicepresidente durante el mandato de Beraja. Soy su amigo personal”
En la misma, el periodista Raúl Kollmann señalaba, entre otros conceptos,  que "Hercman tiene fama de hombre honesto”.
Y a resaltar su honestidad  vamos, estimado lector.
Primero resulta conveniente recordar que Hercman era un joven contador cuando se asoció, en 1966, con  un importante funcionario de la DGI, José Lerner.  ¿Para qué se formó esa sociedad? Para asesorar a empresas en el rubro impositivo. ¿La ética, la moral?
!No amigo, no busque por aquí esas cosas!
Hercman y Lerner  construyeron una empresa poderosa durante 32 años, la que se disolvió al fallecer éste último, el 24 de noviembre de 1999.
En una demanda promovida por una de las hijas de José Lerner, por “Disolución de Sociedad de Hecho”, Hercman responde a un requerimiento judicial adjuntando una lista de clientes del estudio “Hercman y asociados”.
En la lista que presenta el presidente de la DAIA figuran empresas de la talla de United Airlines, Provinter S.A., Petromol S. A., Federal Express Corporation, Emege S.A, Meller S. A. y Duff and Phelps de Argentina S.A entre otras.
Esta última, (una importante Califica-dora de Riesgos) asignó con nota “A” al índice económico financiero del Banco Mayo C.L. (presidido por su amigo Rubén Beraja), En la misma, se señalaba: “Tiene muy baja probabilidad de incumplimiento de los términos pactados. Muy buena capacidad de pago”. Y, curiosamente, agregaban: "En el más desfavorable escenario económico previsible, el riesgo de incumplimiento es bajo”.
Para no dejar ninguna duda de la confianza ciega que la empresa asesorada por Hercman y asociados tenía en el Mayo,  se remarcaba  que: “Esta evaluación refleja la opinión de Duff and Phelps de Argentina S.A., actuando en representación de Duff and Phelps Credit Rating Co., la que no necesariamente coincide con la del Banco Central de la República Argentina”.
Esta nota fue firmada por el Consejo de calificación el 26 de junio de 1998,  mientras el Mayo se caía en picada y los informes de los peritos del Central indicaban que: “Los prestamos a sociedades y empresas relacionadas al Banco Mayo aumentaron ostensiblemente por ese entonces, a la vez que estaban operando ilegalmente las mesas de dinero y abundaban las denuncias por evasión agravada y otras irregularidades”.•
© LA VOZ y la opinión

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